Envejecimiento y ciclo de vida

Envejecimiento y ciclo de vida

La población del mundo envejece rápidamente y ello es motivo de celebración. Por una parte, este fenómeno evidencia que hemos logrado adelantos contra las enfermedades de la infancia y la mortalidad materna y hemos ayudado a las mujeres a asumir el control de su propia fecundidad.

Problemas y oportunidades

Sin embargo, el envejecimiento plantea a la vez problemas y oportunidades. Sin duda impondrá una gran carga sobre los sistemas de pensiones y seguridad social, aumentará la demanda de atención de problemas agudos y de atención primaria de salud, requerirá un personal sanitario más numeroso y mejor capacitado y aumentará la necesidad de asistencia a largo plazo, en particular para hacer frente a la demencia.

Con todo, las oportunidades son igualmente grandes. Las personas mayores son un recurso estupendo para la familia, la sociedad y la fuerza de trabajo formal o informal. Poseen un gran acervo de conocimientos y pueden ayudarnos a no repetir los errores.

De hecho, si conseguimos que las personas mayores lleven una vida más larga y sana, si logramos prolongar la vida en la parte central y no solo al final, esos años extra pueden ser tan productivos como los de la juventud y la madurez. Las sociedades que se adapten a este cambio en la edad de la población obtendrán unos «dividendos de la longevidad» considerables y tendrán una ventaja competitiva sobre las que no logren hacerlo.

Transición demográfica

El envejecimiento de la población se vincula estrechamente con el desarrollo económico. Si bien las regiones actualmente desarrolladas como Europa occidental, el Japón, los Estados Unidos y el Canadá fueron las primeras en pasar por esta transición demográfica, hoy en día son los países menos desarrollados los que experimentan dicho cambio pero de una manera extraordinaria.

Se calcula que en el año 2050 el 80% de las personas de edad vivirá en países que hoy se consideran de ingresos bajos o medianos, y algunos como China y el Brasil tendrán una proporción de ancianos mayor que la de los Estados Unidos.

Pero lo más importante es que el envejecimiento de la población en esos países se está produciendo con mucha más rapidez que en las regiones actualmente desarrolladas del mundo. Por lo tanto, tendrán mucho menos tiempo para prepararse a fin de afrontar las consecuencias de este fenómeno.

Resolver los problemas

Si bien los problemas con los que se enfrentan estos países son formidables, no son insuperables; además, abordarlos en el principio del ciclo del desarrollo hará que sea más sencillo resolverlos. Algunas estrategias al efecto son:

  • la instauración de pensiones básicas pagadas por el Estado que permitan proteger a las personas mayores de la pobreza extrema;
  • la prestación de cuidados primarios de salud y la creación de mecanismos para apoyar la asistencia a largo plazo de quienes padezcan pérdida de funciones.

Por encima de todo, es indispensable hacer hincapié en la salud por sí misma mediante políticas que ayuden a prevenir las enfermedades crónicas y fomenten la implicación social constante de los ancianos.