Preparación y respuesta ante emergencias

Fiebre chikungunya — Kenya

Brote epidémico
9 de agosto de 2016

El 28 de mayo de 2016, el Ministerio de Salud de Kenya notificó a la OMS un brote de fiebre chikungunya en la zona oriental del condado de Mandera.

Los primeros informes sobre un aumento de los casos de enfermedad febril con dolores articulares aparecieron en mayo de 2016. Se obtuvieron muestras que fueron enviadas al Laboratorio de Arbovirus del Instituto de Investigaciones Médicas de Kenya en Nairobi. El 16 de mayo el laboratorio confirmó que 7 de las 10 muestras analizadas habían dado positivo para el virus chikungunya. Todas las muestras analizadas dieron negativo para otros arbovirus, como los virus del dengue, de la fiebre amarilla y del Nilo Occidental.

Además, la secuenciación parcial del gen de la envoltura reveló que los aislados procedentes de Mandera son del mismo grupo que los procedentes de las islas de Océano Índico, Asia y Europa después de 2005. Se está secuenciando la totalidad del genoma.

Hasta ahora, el laboratorio ha recibido 177 muestras de casos sospechosos, 53 de ellas procedentes de Somalia, y el resto de Mandera; 57 fueron positivas para la IgM, y 38 en la reacción en cadena de la polimerasa con retrotranscriptasa; 9 fueron positivas en ambas pruebas.

A fecha de 30 de junio de 2016 se han registrado 1792 casos; ninguno ha sido mortal. Sin embargo, hay riesgo de subnotificación, pues muchos pacientes no acuden a ningún centro sanitario. Ha habido brotes de fiebre chikungunya en la región fronteriza de Bula Hawa (Somalia) con origen en Mogadishu. Se calcula que en Mandera se ha visto afectado por la fiebre chikungunya un 80% de la población y un 50% del personal sanitario. Los casos con dolores articulares graves y debilitantes han sido hospitalizados durante 1 o 2 días, pero la mayoría de los casos no acuden a ningún centro sanitario.

Respuesta de salud pública

La oficina de la OMS en el país ha colaborado con el Ministerio de Salud en el envío de siete técnicos que ayudaran a las autoridades de Mandera a evaluar los riesgos. La OMS también ha apoyado una encuesta rápida de evaluación de los vectores, y se ha observado que en Mandera la mayoría de los lugares de cría de Aedes se encuentran en los domicilios, sobre todo en recipientes para almacenar agua. La densidad de Aedes, mosquitos que pican de día, era considerablemente elevada, y las actividades de control de los vectores en el condado eran mínimas.

El 30 de mayo de 2016 se celebró una reunión entre las autoridades de Somalia y Kenya para coordinar la respuesta conjunta al brote. Se recomendó que las actividades de respuesta transfronterizas y la vigilancia y el intercambio de información fueran coordinados por algún organismo. También se ha contado con la participación de Médicos sin Fronteras y la Cruz Roja de Kenya. Médicos sin Fronteras ha suministrado 30 000 mosquiteros tratados con insecticidas, que proporcionarán cobertura a aproximadamente un 30% de la población en riesgo. El Ministerio de Salud ha suministrado a los hospitales otros 5000 mosquiteros tratados con insecticidas, además de productos químicos para el control de los vectores.

En el último brote de fiebre chikungunya en Kenya, en 2004-2005, se documentaron al menos 1300 casos. Las zonas afectadas fueron Lamu y Mombasa, en la costa. Una encuesta de seroprevalencia realizada en octubre de 2004 indicó que en Lamu se había visto afectado el 75% de la población.

Evaluación del riesgo por la OMS

El brote que empezó en 2004 en la costa de Kenya llegó a las Comoras a finales de ese año y en 2005 se propagó a otras islas del Océano Índico. A finales de 2005, en la Isla de la Reunión se produjo probablemente una mutación del gen E1 y una selección de cepas del virus chikungunya con mayor adaptación a uno de los vectores, Aedes albopictus, con el consiguiente aumento de la transmisibilidad que dio lugar a un brote sin precedentes y a una ulterior propagación al resto del mundo.

En caso de que se confirmen los resultados preliminares de la secuenciación, la circulación de la cepa mutada podría dar lugar a un significativo aumento de la tasa de ataque en comparación con la cepa africana que circulaba anteriormente. Ae. albopictus es una especie invasiva que se sigue extendiendo en varias partes del mundo y podría representar un mayor riesgo de extensión geográfica del brote actual, no solo en los países ya afectados, sino también en otros.

La presencia del vector de la enfermedad, de una población no inmune y la llegada de las lluvias a la región hace que no se pueda descartar un brote a gran escala en la zona. Además de la posible propagación transfronteriza del brote, también resultan preocupantes la subnotificación de los casos y la escasa búsqueda de atención sanitaria por parte de la población.