Preparación y respuesta ante emergencias

Infección por el virus de Zika — Papúa Nueva Guinea

Brote epidémico
22 de abril de 2016

El 11 de marzo de 2016, el Departamento Nacional de Salud de Papúa Nueva Guinea notificó la confirmación de seis casos de infección por el virus de Zika mediante análisis retrospectivos de muestras obtenidas en pacientes que presentaron enfermedad febril entre julio de 2014 y marzo de 2016. Los casos se confirmaron mediante PCR (reacción en cadena de la polimerasa). A continuación figuran los resultados por años.

  • Ningún caso positivo para el virus de Zika entre las 64 muestras analizadas en 2014.
  • Un caso positivo en una muestra obtenida durante un brote de paludismo en Morobe en mayo de 2015 (de un total de 34 muestras analizadas).
  • Dos casos positivos en muestras obtenidas durante un brote de dengue en la Provincia Occidental en diciembre de 2015 (de un total de 21 muestras analizadas).
  • Tres casos positivos en muestras ontenidas durante un brote de dengue en Kiunga en febrero de 2016 (de un total de 60 muestras analizadas).

Ninguno de los pacientes positivos para el virus de Zika había viajado al extranjero antes del inicio de la enfermedad.

Respuesta de salud pública

Se ha publicado un comunicado de prensa para informar y concienciar a la población sobre las medidas para prevenir las picaduras de mosquitos y limpiar los lugares de cría. Con el mismo objetivo se han utilizado la radio, la televisión, artículos en los periódicos y la distribución de un póster sobre la prevención conjunta del dengue y la enfermedad por el virus de Zika. El Departamento Nacional de Salud también se ha puesto directamente en contacto con profesionales sanitarios para darles a conocer las características clínicas de la enfermedad por el virus de Zika y las medidas para mejorar la vigilancia de la infección y de los casos de microcefalia y síndrome de Guillain-Barré.

Evaluación del riesgo por la OMS

Este informe es importante porque demuestra la circulación del virus de Zika en Papúa Nueva Guinea en los últimos años. Aunque los resultados de la investigación indican que el nivel de transmisión del virus es bajo, no se puede descartar la aparición de nuevos casos en Papúa Nueva Guinea.

La evaluación global del riesgo no cambia. El riesgo de propagación mundial del virus a zonas donde están presentes los vectores competentes, los mosquitos del género Aedes, es significativo, teniendo en cuenta la amplia distribución geográfica de estos mosquitos en diversas regiones del mundo. La OMS sigue observando la situación epidemiológica y realizando evaluaciones del riesgo basadas en la información más reciente.

Consejos de la OMS

La proximidad de las viviendas a los lugares de cría de los mosquitos vectores es un importante factor de riesgo de infección por el virus de Zika. La prevención y el control se basan en la reducción de las fuentes de mosquitos (eliminación y modificación de los criaderos) y la reducción del contacto entre estos insectos y las personas. Esto se puede lograr reduciendo el número de hábitats naturales y artificiales llenos de agua en los que proliferan las larvas, reduciendo la población de mosquitos adultos alrededor de las comunidades en riesgo, y utilizando barreras tales como mosquiteros, cierre de puertas y ventanas, ropas largas y repelentes. Como los mosquitos del género Aedes (principal vector) pican de día, se recomienda que quienes duerman de día, especialmente los niños pequeños, los ancianos y los enfermos, se protejan con mosquiteros de cama, tratados o no con insecticidas. Las espirales antimosquitos y otros vaporizadores de insecticidas también pueden reducir la probabilidad de picadura.

Durante los brotes se pueden fumigar insecticidas para matar a los mosquitos adultos, siguiendo para ello las orientaciones técnicas de la OMS. Cuando haya indicaciones técnicas para ello, también se pueden utilizar insecticidas adecuados (recomendados por el Plan OMS de evaluación de plaguicidas) como larvicidas para tratar contenedores de agua relativamente grandes.

Quienes viajen a zonas de alto riesgo, sobre todo las embarazadas, deben adoptar precauciones básicas para protegerse de las picaduras de mosquitos: aplicación de repelentes, uso de ropa de color claro, pantalones largos y camisas de manga larga, y alojamiento en viviendas provistas de mosquiteros.

Aunque el riesgo de transmisión sexual del virus de Zika se considera muy limitado, los principios de precaución llevan a la OMS a hacer las recomendaciones siguientes:

  • Todos los pacientes (hombres y mujeres) con infección por el virus de Zika y sus parejas sexuales (sobre todo las embarazadas) deben recibir información sobre los posibles riesgos de transmisión sexual del virus, las medidas anticonceptivas y las prácticas sexuales seguras, y siempre que posible, se les deberían proporcionar preservativos. Las mujeres que tengan relaciones sexuales sin protección y no deseen el embarazo por temor a la infección por este virus también deberían tener fácil acceso a servicios anticonceptivos de urgencia y asesoramiento.
  • Las parejas sexuales de embarazadas que residan o vuelvan de zonas donde haya transmisión local conocida del virus deberían tener prácticas sexuales seguras o abstenerse de las relaciones sexuales mientras dure el embarazo.
  • Como la mayoría de las infecciones por el virus de Zika son asintomáticas:
    • Los hombres y mujeres que vivan en zonas con transmisión local conocida del virus deberían considerar la posibilidad de adoptar prácticas sexuales seguras o abstenerse de las relaciones sexuales.
    • Lo mismo se aplica a los hombres y mujeres que vuelvan de esas zonas.

Independientemente de las consideraciones relacionadas con el virus de Zika, la OMS recomienda siempre las prácticas sexuales seguras, y en particular el uso sistemático y correcto de preservativos para prevenir las infecciones de transmisión sexual, en particular por el VIH, y los embarazos no deseados.

La OMS no recomienda análisis sistemáticos del semen para detectar el virus de Zika.

Teniendo en cierta la información disponible, la OMS no recomienda restricciones al comercio con Papúa Nueva Guinea ni a los viajes a ese país.