Preparación y respuesta ante emergencias

Fiebre amarilla — Angola

Brote epidémico
22 de marzo de 2016

El 21 de marzo el Ministerio de Salud de Angola entregó a la OMS una actualización sobre el actual brote de fiebre amarilla, que empezó el 5 de diciembre de 2015 en el municipio de Viana (Provincia de Luanda).

A fecha de 21 de marzo, 16 de las 18 provincias angoleñas habían notificado casos sospechosos de fiebre amarilla; en 13 de ellas se han notificado casos importados desde Luanda. La transmisión local de la enfermedad se ha documentado en 2 de los 11 municipios de la Provincia de Huambo. Otras provincias han notificado casos sospechosos autóctonos sin vínculos epidemiológicos con Luanda. Se están investigando estos casos, y los resultados de las investigaciones se conocerán en los próximos días.

Hasta la fecha se han notificado en el país 1132 casos sospechosos y confirmados, 168 de ellos mortales; 375 se han confirmado mediante pruebas de laboratorio. Luanda, epicentro del brote, sigue siendo la provincia más afectada, con 818 casos (281 confirmados), 129 de ellos mortales. Sin embargo, el número de casos notificados en otras provincias parece estar aumentando.

Respuesta de salud pública

Se ha activado un grupo especial nacional que está dirigiendo la respuesta al brote. La OMS está prestando apoyo a la coordinación de las operaciones de respuesta. El 12 de febrero, la OMS declaró que este brote constituye una “emergencia de grado 2”, de conformidad con el Marco de Respuesta a las Emergencias. Desde entonces, la OMS ha enviado a 65 expertos de diferentes disciplinas para que brinden al país apoyo técnico de alto nivel.

Prosigue en Luanda la campaña de inmunización iniciada el 2 de febrero el Viana, y que hasta ahora se ha puesto en marcha en 6 de los 12 municipios previstos. Tres municipios han comunicado altas tasas de cobertura (≥ 90%), mientras que en otros se han alcanzado coberturas aún mayores (136% en Viana y 113% en Bela), probablemente debido a la llegada de personas de otros distritos de Luanda y de otras provincias.

Prosiguen la vigilancia, las investigaciones de nuevos casos y las actividades de movilización social. Hasta ahora, las actividades de control de los vectores están orientadas principalmente al control de los lugares de cría de mosquitos.

Evaluación del riesgo por la OMS

La evolución de la situación en Angola es preocupante y requiere un estrecho monitoreo en toda la Región de África. El drástico aumento del número de casos confirmados podría atribuirse parcialmente al retraso en la realización de las pruebas. Sin embargo, las fechas de inicio de los síntomas en los casos confirmados recientemente indican que la transmisión sigue activa en Luanda, principalmente en los distritos no inmunizados, y probablemente en otras provincias. Según se informa, la vigilancia no es óptima, sobre todo en las zonas fronterizas, y no se puede descartar un mayor número de casos sospechosos.

Particularmente preocupante resulta el riesgo de propagación transfronteriza e internacional de la enfermedad, que ya se ha documentado, además de que hay rumores recientes de exportaciones a China, Kenya y la República Democrática del Congo. La OMS sigue de cerca la situación epidemiológica y continúa realizando evaluaciones del riesgo basadas en la información más reciente. Es importante saber que los casos importados no constituyen un brote. Aunque la amenaza de brote es real, se considera que es leve cuando los factores de riesgo están ausentes (vectores y poblaciones humanas vulnerables).

Consejos de la OMS

La OMS insta a los Estados Miembros, especialmente aquellos en los que es posible el establecimiento de un ciclo de transmisión local (es decir, en los que están presentes los vectores competentes, los mosquitos del género Aedes), a que refuercen el control del estado de inmunización de los viajeros a todas las zonas epidémicas posiblemente endémicas.

En el contexto del actual brote activo de fiebre amarilla en Angola también se debería prestar especial atención a los viajeros que vuelvan de ese país y de otras zonas potencialmente epidémicas. Los viajeros, en particular los llegados a Asia desde África o América Latina, deben estar en posesión de un certificado de vacunación contra la fiebre amarilla. Si hubiera motivos médicos para no vacunarse, el Reglamento Sanitario Internacional estipula que ello debe ser certificado por las autoridades competentes.

Teniendo en cuenta la información disponible acerca de este brote, la OMS no recomienda restricciones al comercio con Angola ni a los viajes a ese país. La vacunación de todas las personas antes de su viaje a las zonas afectadas y las medidas para evitar las picaduras de mosquitos son suficientes para prevenir la enfermedad.