Directora General

Discurso de la Directora General de la OMS ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas sobre la amenaza del ebola

Dra. Margaret Chan
Directora General de la OMS

Alocución inaugural pronunciada en la Reunión Especial del Consejo Económico y Social sobre «el ebola: una amenaza para el progreso económico y social»
15 de diciembre de 2014

Excelencias, distinguidos representantes de misiones y de otros organismos de las Naciones Unidas, señoras y señores,

Excelencias, distinguidos representantes de misiones y de otros organismos de las Naciones Unidas, señoras y señores,

La epidemia de ebola que arrasa algunas zonas de África occidental constituye el ejemplo de una enfermedad ya conocida en un contexto nuevo que ha permitido que se propague sin ser detectada durante tres meses y levante el vuelo de un modo sin precedentes.

¿Qué factores contextuales han espoleado la epidemia?

Esta es la primera vez que África occidental se enfrenta a la enfermedad por el virus del Ebola. Ningún clínico había tratado jamás a un paciente. Ningún laboratorio había manejado jamás una muestra para diagnóstico. Ningún gobierno había experimentado nada que le permitiera entender lo que una enfermedad como el ebola puede significar para el futuro de un país.

Los tres países más afectados –Guinea, Liberia y Sierra Leona– se encuentran entre los más pobres del mundo. Las fronteras son porosas y la movilidad de la población alta, que pasa de un país a otro en busca de trabajo.

El movimiento de enfermos de ebola que cruzan las fronteras en busca de camas para ser tratados ha disparado nuevas cadenas de transmisión y rebrotes en zonas casi controladas.

La resistencia de las comunidades ha sido un problema que ha llevado al ocultamiento de casos y a entierros en secreto. Los disturbios de comunidades airadas y asustadas y las huelgas del personal sanitario y los equipos de inhumación han perturbado todavía más los esfuerzos por controlar la situación.

Las infraestructuras de salud pública en los tres países sufrieron daños o han quedado destruidas por años de guerra civil y conflictos. Los tres países tenían tan solo 1 o 2 médicos por cada 100 000 habitantes. Ahora el número de médicos es aún menor, tras infectarse casi 600 médicos, personal de enfermería y otros profesionales sanitarios, de los cuales han fallecido más de la mitad.

Señoras y señores,

Con anterioridad a la epidemia, esos países mantenían un muy buen progreso en salud y desarrollo.nt.

Esta es la epidemia de ebola más extendida, larga, grave y compleja en las casi cuatro décadas de historia de la enfermedad. Lo que empezó como una crisis sanitaria es ahora una crisis con implicaciones humanitarias, sociales, económicas y en el ámbito de la seguridad.

Se han impuesto prohibiciones a los viajes y al comercio. Los mercados no funcionan. Los campos están abandonados. El miedo al ebola es más rápido que el virus. Y este es un virus que no perdona.

Guinea, donde surgió el primer brote, ha tenido al menos tres oleadas cíclicas de casos en recesión seguidos de rebrotes y de focos en nuevos lugares.

Liberia, el país más gravemente afectado, progresa a buen ritmo, pero no podemos bajar la guardia, ya que el virus se ha desplazado desde las grandes ciudades a zonas rurales remotas.

En Sierra Leona sigue aumentando el número de casos, especialmente en Freetown. Los asociados para el desarrollo y los organismos de las Naciones Unidas intensifican las medidas de apoyo al gobierno.

Señoras y señores,

Las pautas cíclicas de periodos en que la situación parece controlada seguidos de fases de transmisión intensa seguramente continuarán mientras las comunidades se nieguen a colaborar con los equipos de respuesta, las familias sigan ocultando a los enfermos y rechazando entierros seguros, y el público siga considerando los centros de tratamiento como lugares de contagio y muerte casi cierta.

A pesar de todo, hay algunas buenas noticias. Como las rápidas victorias en el Senegal y Nigeria y los esfuerzos denodados de Malí, tras dos casos importados desde Guinea, por delimitar la transmisión a cifras muy reducidas.

Otra buena noticia es el apoyo sin precedentes de la comunidad internacional, las organizaciones no gubernamentales y la Misión de las Naciones Unidas de Respuesta de Emergencia al Ebola (UNMEER).

La OMS aporta los conocimientos técnicos para detener la transmisión, adaptando nuevas estrategias a medida que los brotes evolucionan. El Programa Mundial de Alimentos, además de entregar comida y otros suministros para atender las necesidades cotidianas, comparte su capacidad logística con otros organismos.

El Banco Mundial ha contribuido con millones de dólares al apoyo de las operaciones estratégicas. UNICEF, entre otras actividades, ha emprendido campañas generales de movilización social con el objetivo de cambiar los comportamientos tradicionales. Son voluntarios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja quienes efectúan la gran mayoría de los entierros seguros.

Finalmente, la epidemia del ebola ha brindado oportunidades para que esos países reconstruyan y fortalezcan sus infraestructuras y sistemas básicos de salud pública, en particular los recursos humanos, para detectar brotes y otros problemas sanitarios y responder a ellos.

Es importante que los sistemas sanitarios sean capaces de resistir incólumes las conmociones que el siglo XXI presenta con creciente frecuencia e intensidad. Conmociones que pueden deberse a un virus mortal o al cambio climático.

Señoras y señores,

Quisiera terminar con una nota positiva.

Hace un año, los mensajes que se transmitían sobre el ebola eran pesimistas, pues se trata de una enfermedad mortal y temible sin vacuna, tratamiento ni curación.

Gracias a los esfuerzos de los científicos y la industria, esto ya no es cierto del todo.

Los esfuerzos por acelerar la investigación y el desarrollo de vacunas contra el ebola van a buen ritmo. Ya se están realizando ensayos clínicos y los resultados parecen prometedores.

La OMS, en colaboración con expertos y científicos de todo el mundo, ha dado prioridad a algunos tratamientos experimentales, así como a varias curas potenciales, que también están en fase de prueba clínica.

La mayoría de los expertos están convencidos de que este no será el último gran brote de ebola en África. Al menos 22 países africanos tienen las condiciones ecológicas, la fauna y las prácticas de caza que favorecen la vuelta del ebola en algún momento del futuro.

En mi opinión, la experiencia colectiva que hemos acumulado hasta la fecha contribuirá a que el mundo esté mucho mejor preparado para responder a tal posibilidad. Ello es especialmente cierto si se dedican más recursos a establecer infraestructuras básicas de salud pública y sistemas de salud resilientes, en particular servicios de salud comunitaria robustos, basados en la atención primaria de salud.

El Dr. Paul Farmer, el moderador de este debate, lo sabe muy bien.

Gracias.