Oficina del Director General

Discurso de clausura de la Conferencia Mundial sobre Atención Primaria de Salud

Dr Tedros Adhanom Ghebreyesus
Director General

Astaná (Kazajstán)
26 de octubre de 2018

Excelencias, distinguidos invitados, señoras y señores:

Ha sido un privilegio estar aquí en Astaná con todos ustedes en esta conferencia histórica.

Deseo expresar una vez más mi profundo agradecimiento al Gobierno de Kazajstán por haber organizado este acontecimiento histórico.

Doy las gracias a todos aquellos que nos han llevado a donde estamos hoy.

Gracias por el espíritu de cooperación y solidaridad que ustedes han demostrado en la preparación de esta conferencia.

Juntos, hemos refrendado una declaración firme que nos muestra un camino y compromisos claros.

Si me preguntan por un aspecto en el que me centré cuando fui Ministro de Salud de Etiopía, diría que es la atención primaria de la salud.

Esa es mi misión.

Y ahora siento que puede suceder y que estamos listos; por eso le dije a Carissa que ha llegado la hora, y es verdad.

Hemos reafirmado que una atención primaria de la salud vibrante, sólida y sostenible es esencial para lograr la cobertura sanitaria universal y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Nuestra visión común es que la Declaración de Astaná será una promesa viva para todos los países del mundo.

Pero no podemos permitirnos que la declaración se quede en una simple declaración.

Debemos asegurarnos de llevarla a la práctica con el fin de lograr una mejor salud para todas las personas.

Es importante destacar que la declaración no es solo un guía acerca de lo que tenemos que hacer, sino también de cómo hacerlo.

Es lo que dijo Margaret Thatcher: «Sé el qué, dime el cómo».

Por lo tanto, el «cómo» también se incluye en el documento.

Se nos pide que actuemos en cuatro ámbitos específicos:

En primer lugar, se nos pide que aprovechemos el poder de la ciencia y la evidencia.

Esto requerirá que, primeramente, nos aseguremos de que los servicios que prestamos son los que las personas quieren y necesitan, y no los servicios que otra persona cree que deberían tener.

Debemos prestar mucha atención a lo que las comunidades nos dicen.

Estoy muy contento de que todos nosotros hablemos de nuestra juventud, lo que incluye escuchar las opiniones de los jóvenes.

Su salud futura estará determinada por las decisiones que tomemos hoy.

Esta semana estuve encantado de asistir a la conferencia de jóvenes, que en realidad fue mi primera reunión nada más llegar a Astaná.

Y también me encantó visitar su exhibición en la zona de exposiciones.

A nuestros jóvenes delegados y a nuestro colega presente también hoy aquí les digo que fue inspirador escuchar sus puntos de vista.

Hablasteis alto y con mucha claridad.

Debemos prestar atención a todas las opiniones.

También debemos extraer enseñanzas de lo que funciona y de lo que no, y no solo a partir de nuestra propia experiencia, sino también de la experiencia de otros a nivel mundial.

Ya hay muchos países que están desbrozando el camino. Hay una gran cantidad de experiencia de la que se puede sacar provecho.

Me alegro de que Henrietta y yo coincidiésemos en Rwanda.

Cuando pienso en Rwanda, me acuerdo de los agentes de salud comunitarios que conocí cuando visité a quienes sirven a su pueblo con tanta diligencia.

Pienso en Grecia, que históricamente no ha tenido un sistema sólido de atención primaria de la salud, pero que recientemente se ha embarcado en un ambicioso proyecto para establecer unidades de atención primaria en todo el país dotadas de equipos multidisciplinarios de trabajadores sanitarios.

Durante mi visita me quedé muy impresionado.

Y pienso en mi propio país, Etiopía. A principios del decenio de 2000 nos dimos cuenta de que, si no invertíamos en la atención primaria de la salud, las personas seguirían muriendo por causas totalmente evitables, especialmente las más pobres y vulnerables.

Capacitamos a decenas de miles de agentes de extensión sanitaria para que prestaran servicios a nivel comunitario, con especial atención a las mujeres y los niños.

En lugar de hacer que los habitantes de aldeas remotas acudieran a los centros urbanos para recibir atención, llevamos la atención sanitaria a las aldeas y dimos a las comunidades una función principal con respecto a la atención de su propia salud. Eso es lo que significa la atención centrada en las personas.

Como resultado de ello, la mortalidad materna e infantil cayó en picado, se observaron grandes mejoras en la higiene y el saneamiento, y la carga de enfermedades transmisibles se redujo drásticamente.

Todo lo que hicimos se basó en pruebas sólidas. Esto será esencial en todos los países con el fin de lograr la salud para todos.

En segundo lugar, la declaración nos pide que aprovechemos el poder de los trabajadores sanitarios.

En la actualidad, el mundo se enfrenta a un déficit de 18 millones de trabajadores sanitarios que será preciso subsanar para lograr y mantener la cobertura sanitaria universal para 2030.

La mayor parte de ese déficit afectará a los países de ingresos bajos y medianos.

Por lo tanto, se necesitan nuevas inversiones para subsanar el déficit.

Pero debemos hacer algo más que crear puestos de trabajo. Debemos crear puestos de trabajo decentes con buenas condiciones.

Y debemos crear los puestos de trabajo adecuados en los lugares apropiados, con el fin de prestar la atención adecuada en el momento oportuno.

Esto nos obligará a invertir en la educación, formación y desarrollo profesional de los trabajadores sanitarios.

Y debemos asegurarnos de que cuando los trabajadores sanitarios emigren, los países más ricos no se beneficien a expensas de los países más pobres.

En tercer lugar, la declaración nos pide que aprovechemos el poder de la tecnología.

Debemos ampliar el acceso a los medicamentos, las vacunas, las pruebas diagnósticas y otras tecnologías sanitarias.

Debemos utilizar los registros médicos electrónicos para garantizar la continuidad de la atención.

Debemos utilizar macrodatos para recopilar, analizar y proteger los datos.

Debemos crear sistemas de información sanitaria que permitan a los sistemas de salud responder a las necesidades cambiantes.

Y debemos utilizar las tecnologías digitales para mejorar el acceso a la información y los servicios sanitarios y su calidad.

En cuarto lugar, debemos aprovechar el poder de las finanzas.

Todos los países de todos los niveles de ingresos deben invertir en la atención primaria de la salud. Incluso en el caso de los sistemas de salud con un mejor desempeño, siempre hay margen para mejorar. Siempre hay necesidades desatendidas. Siempre hay personas a las que se deja atrás.

Debemos asegurarnos de que las personas no se vean sumidas en la pobreza por los costos de su propia atención.

Por el contrario, la atención de la salud debe ser una plataforma para que las personas, las comunidades y las naciones prosperen.

Por tanto, es crucial que veamos estas inversiones exactamente como eso: inversiones, no costos.

Son inversiones en una población sana. Y las poblaciones sanas son poblaciones productivas.

Y por eso decimos que «la inversión en atención primaria de la salud es la inversión más inteligente».

Conlleva un costo bajo y un alto rendimiento.

Aprovechar el poder de la ciencia y la evidencia.

Aprovechar el poder de los trabajadores sanitarios.

Aprovechar el poder de la tecnología.

Aprovechar el poder de las finanzas.

Esta es la tarea que tenemos por delante.

Estos son los «cómos» que hemos acordado en nuestra declaración de hoy.

Excelencias, señoras y señores:

La Declaración de Astaná es una poderosa declaración de hacia dónde queremos ir y cómo planeamos llegar allí.

Sin embargo, también hay una gran cantidad de material técnico detrás de la declaración que nos permite traducir nuestros compromisos en acciones.

El documento de referencia y el marco operativo son ricos recursos que proporcionan a todos los países las herramientas para avanzar a partir de ahora.

Esta declaración sienta una base fundamental para la reunión de alto nivel sobre la cobertura sanitaria universal que celebrará la Asamblea General de las Naciones Unidas el próximo año.

Y también formará una parte clave del Plan de acción mundial en pro de la vida sana y el bienestar para todos, que está en proceso de elaboración y que también presentaremos en Nueva York el próximo mes de septiembre.

La unión de estas diversas iniciativas me hace albergar la esperanza de que tenemos más posibilidades que nunca de lograr el éxito en la realización de la visión de la salud para todos.

Nos vamos de Astaná con una nueva declaración, pero nos vamos con mucho más: nos vamos con un compromiso político sin precedentes, con un camino claro por delante, con una gran experiencia que aprovechar y con la oportunidad de cambiar la vida de miles de millones de personas.

Esta vez no podemos fallar. Esta vez no fallaremos.

Es hora de hacer que suceda, y podemos hacerlo.

Creo que sucederá. Estoy convencido de ello, y ustedes también.

Muchísimas gracias. ¡Rakmet!

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