Ebola – una prueba demasiado dura para una niña pequeña

Junio de 2015

En Guinea, el brote de Ebola continúa y se necesitan recursos para poner fin a la epidemia. Cuando para acceder a las pruebas y los tratamientos hay que desplazarse demasiado lejos, las personas están menos dispuestas a cooperar. El caso de Mariam* ilustra este problema. Mientras que un equipo de la OMS debatía sobre sus síntomas, ella escuchaba y no mostraba signo alguno de preocupación. Cuando le dijeron que tenía que ir a Conakry —a más de tres horas de distancia—, empezó a llorar y su familia se negó a enviarla.

OMS/P. Haughton

El Dr. M’Bemba Camara trabaja desde hace 4 meses en la prefectura de Forecariah, donde el ebola ha azotado duramente a las comunidades. Solo en esta prefectura han muerto más de 250 personas por la enfermedad. Un miembro del equipo de vigilancia de la OMS en Guinea, el Dr. M’Bemba, parte todas las mañanas con un movilizador o comunicador social a Alassoya, una subprefectura de Forecariah. El Dr. M’Bemba es ahora bien recibido en esta zona.

Un padre inicia una conversación con el equipo de vigilancia del ebola

Todos los días, los equipos de vigilancia del ebola y los miembros de la comunidad le informan de familiares, amigos o contactos enfermos. Esta mañana, poco tiempo después de llegar, un miembro del equipo de vigilancia del ebola le dice que hay una niña pequeña cerca de allí que lleva algunos días enferma. Se dirige directamente a esa casa para visitar a la niña, Mariam, e investigar estas informaciones.

El padre de Mariam es un anciano respetado en la comunidad y, en lo tocante al ebola, está más que dispuesto a cooperar con los equipos de investigación. Explica que llevó a su hija al hospital unos días antes porque se sentía mal, pero le dijeron que todo estaba bien. Sin embargo, Mariam seguía teniendo síntomas varios días después, por lo que, para asegurarse, llamó al equipo de vigilancia del ebola.

El Dr. M’Bemba comienza su reconocimiento tomando la temperatura a Mariam con un termómetro sin contacto y formula una serie de preguntas contenidas en una lista para detectar síntomas y señales. Según los protocolos de la OMS, si un paciente presenta 3 o más de esos síntomas y señales y ha estado en contacto con alguien con un diagnóstico confirmado de enfermedad por el virus del ebola, dicho paciente es considerado un caso posible de ebola. Mariam presenta 7 de los signos y señalas de la lista.

Los centros de tratamiento del ebola están llenos

El padre de Mariam está de acuerdo en que es preciso llevar a la niña a un centro de tratamiento para que le hagan pruebas, y llaman a la Cruz Roja para que traigan una ambulancia. Pero hay un problema. Los centros de tratamiento de la prefectura tienen un número limitado de camas, y ese día el centro de Forecariah está lleno. El equipo indaga acerca del centro de tratamiento de Coyah, a poco más de una hora de distancia, pero después de una campaña intensiva de vigilancia de cuatro días en la que se han identificado 39 casos sospechosos, ese centro también está lleno. Su única opción es enviar a Mariam a la capital, Conakry, a 3 o 4 horas de distancia en coche. Es entonces cuando el padre de Mariam manifiesta sus reservas.

OMS/P. Haughton

La cooperación deja paso rápidamente a la reticencia

Nadie puede acompañar a Mariam, ya que el resto de los niños de la familia también son pequeños, entre ellos un recién nacido. La niña deberá estar fuera varios días mientras esperan los resultados de la prueba para determinar si tiene ebola. Sin embargo, los peligros de no evacuar a alguien con posibles síntomas de ebola son demasiado altos: dejar a Mariam en casa con su familia no es posible.

El jefe de la subprefectura viene a hablar con el padre, pero este no está convencido. Entonces el equipo de vigilancia del ebola de la OMS los lleva a ambos al centro de Forecariah para reunirse con el jefe de la prefectura. Allí, en consulta con la OMS y las autoridades locales, el padre de Mariam acepta que enviar a su hija al centro de tratamiento de Conakry es la mejor opción.

Mariam es una niña de 8 años muy fuerte, pero cuando su padre le explica que tiene que dejar a su familia para recibir tratamiento en Conakry, empieza a llorar desconsoladamente. Incapaz de ver a su hija tan afligida, la madre de Mariam coge a su hijo recién nacido y provisiones para este último y empieza a prepararse para subir a la ambulancia. Sin embargo, en el último momento, el padre de Mariam la detiene, se pone la ropa de protección requerida y acompaña a su hija a Conakry.

Rápidamente la reticencia deja paso de nuevo a la cooperación

«La reticencia es un problema crucial para nosotros. En primer lugar hay que hablar con las familias para intentar hacerles comprender la importancia de evacuar a un familiar enfermo. Si después de las explicaciones siguen sin entenderlo, tienes que transmitir la información a las autoridades locales», explica el Dr. M’Bemba.

En momentos como este, las dificultades que provoca la falta de recursos son claras. La respuesta al ebola todavía no ha terminado, y se siguen necesitando fondos vitales para poner fin a la epidemia. Estas situaciones son angustiosas, no solo para las familias implicadas, sino también para los equipos de vigilancia del ebola encargados de apoyar a las familias y ayudarlas a entender los riesgos. Recibir recursos adicionales puede contribuir de forma decisiva a reducir la reticencia y la violencia en las comunidades.

Afortunadamente, después de pasar 3 días en el Hospital Donka de Conakry, Mariam dio negativo en las pruebas de detección del virus del Ebola.

Con un aumento de la vigilancia en cada una de las prefecturas afectadas de Guinea, la OMS está trabajando para velar por que todos los casos nuevos se detecten de forma temprana, evitar nuevos contagios y poner fin a la epidemia del ebola.


* Nombre ficticio.