Construir letrinas y mantener el agua limpia ayuda a reducir la diarrea y la desnutrición en Malí

Noviembre de 2015

Hace dos años, Hamidou Samakan, jefe de la aldea de Yarou Plateau en Malí, observó grandes cambios en la aldea vecina de Gouna. La aldea estaba limpia y no se veían heces por la calle. La gente estaba construyendo letrinas asequibles, barriendo las zonas comunes y clorando el agua para beber.

Mujer sonríe junto a un punto de suministro de agua.
La adopción de medidas para conservar el agua limpia ha contribuido a la disminución de las enfermedades diarreicas y la desnutrición en Malí.
UNICEF

En la aldea de Hamidou la gente seguía defecando al aire libre. Pocos hogares tenían letrinas, y la diarrea y la desnutrición eran habituales.

Gouna estaba participando en una actividad de saneamiento total impulsada por la comunidad para acabar con la defecación al aire libre.

El proyecto WASHplus, financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y dirigido por FHI 360 en colaboración con CARE y Winrock International, trabaja con las comunidades de Malí para mejorar el abastecimiento de agua, el saneamiento y la higiene y reducir las enfermedades diarreicas y la desnutrición.

Resultó que el enfoque del saneamiento total impulsado por la comunidad, cuyo objetivo era despertar sentimientos de vergüenza y repulsión, estaba teniendo efectos más allá de la aldea de Gouna.

“Cuando vimos lo que estaba pasando en la comunidad vecina, decidimos mejorar las condiciones de saneamiento de nuestra aldea”, dice Hamidou.

En cerca de un año se han construido en Yarou Plateau más de 60 letrinas y se han rehabilitado otras que no se habían utilizado nunca.

Influencia del agua, el saneamiento y la higiene en la nutrición

Pese a los progresos registrados en los últimos años, la defecación al aire libre sigue siendo una práctica común en Malí. Más de 1,5 millones de malienses –esto es, el 10% de la población- defecan al aire libre, lo que significa que las enfermedades como la diarrea y las helmintiasis pueden propagarse con rapidez.

“Cuando la gente defecaba al aire libre en muchas de estas aldeas, las moscas transportaban las enfermedades de las heces a la comida”, señala Sahada Traore, directora del proyecto WASHplus en CARE International Malí.

La materia fecal contaminaba también las manos, las jarras para el agua y los hogares de los habitantes de la aldea.

Las principales causas de la desnutrición son una ingesta alimentaria inadecuada y las enfermedades, como la diarrea, pero la falta de acceso a agua potable y a servicios de saneamiento, así como la ausencia de buenas prácticas de higiene, son algunas de las causas subyacentes de la desnutrición a nivel mundial y especialmente en Malí.

Cuando los niños tienen diarrea, comen menos y tienen menos capacidad para absorber y utilizar los nutrientes de los alimentos que ingieren. A su vez, la desnutrición los hace más vulnerables a la diarrea, y el ciclo se repite.

Mejora de los resultados nutricionales

Para ayudar a combatir este problema, la OMS, en colaboración con USAID y el UNICEF, está pidiendo que los programas de nutrición y los de abastecimiento de agua, saneamiento e higiene trabajen juntos para maximizar los beneficios en materia de nutrición y poder alcanzar metas mundiales importantes.

En un nuevo informe titulado Improving nutrition outcomes with better water, sanitation and hygiene: practical solutions for policies and programmes se recomienda que las intervenciones de gran impacto relacionadas con el agua, el saneamiento y la higiene, como las de facilitación del acceso a las letrinas, se integren en los programas de nutrición del mundo entero.

“Tanto el abastecimiento de agua, el saneamiento y la higiene como la nutrición constituyen la base de la prevención primaria. Ahora tenemos datos probatorios y nuevos ejemplos de enfoques integrados que contribuyen a mejorar la salud de las personas”, ha dicho la Dra. María Neira, Directora del Departamento de Salud Pública, Medio Ambiente y Determinantes Sociales de la Salud de la OMS.

Otras de las intervenciones recomendadas en relación con el agua, el saneamiento y la higiene y la nutrición consisten en aumentar el abastecimiento de agua, promover el lavado de las manos con jabón, garantizar la gestión segura del agua en los hogares con un tratamiento y almacenamiento adecuados, someter a los niños a pruebas de detección de la desnutrición, fomentar la lactancia materna exclusiva y diversificar la alimentación de los niños con productos locales.

Aldea por aldea

En Malí, los miembros de 180 aldeas, con el apoyo del proyecto WASHplus de USAID, han construido sus propias letrinas –más de 9000 en dos años–. Cada aldea encontró la mejor manera de reducir la defecación al aire libre y recibió orientación para construir las letrinas más adecuadas a su entorno.

A día de hoy, se ha confirmado que en 128 de esas aldeas no se defeca al aire libre, lo que significa que cada hogar tiene acceso a una letrina cubierta para que haya menos moscas, y a jabón y agua para lavarse las manos.

“En esas aldeas ya no se defeca al aire libre, y estamos empezando a observar una disminución de los casos de enfermedades diarreicas y de niños desnutridos”, dice Traore.

Además de que se hayan construido letrinas, los comportamientos han cambiado. La gente ahora usa las letrinas, se lava las manos y trata y almacena de forma segura el agua para beber.

Trabajar juntos

Antes de poner en práctica el proyecto WASHplus, los expertos en agua, saneamiento e higiene y los expertos en nutrición trabajaban por separado en Malí. Los programas de abastecimiento de agua construían puntos de agua cerca de campos donde defecaba la gente, y los programas de nutrición se centraban en informar sobre la lactancia materna y la preparación de alimentos ricos en nutrientes.

“Nadie tenía en cuenta el problema de la defecación al aire libre”, explica Traore. “Las personas que se ocupaban del abastecimiento de agua no hablaban con los especialistas en nutrición cuando diseñaban y ejecutaban sus programas, así que nosotros no veíamos que disminuyeran la diarrea ni la desnutrición”.

“Pero eso ya es cosa del pasado”, puntualiza. “Ahora colaboramos más y estamos viendo menos casos de desnutrición, porque la población, además de beneficiarse de las principales intervenciones en materia de nutrición, está bebiendo agua potable, utilizando letrinas y lavándose las manos”.