Una sencilla solución mejora el abastecimiento de agua y el saneamiento en los establecimientos de salud de Zambia

Marzo de 2015

Foto de una matrona con un recién nacido, Zambia
WaterAid/C. Chanda

Cuando la matrona Mary Mwape trae niños al mundo en el Hospital de la Misión de Lubwe en la provincia de Luapula (Zambia), muchas veces no tiene agua para lavarse las manos ni para limpiar al recién nacido. Aun así, se deriva a las madres al hospital desde toda la región para que den a luz y reciban la atención de salud conexa.

"Sabemos que hay que lavarse las manos a fondo antes de atender a otro paciente, pero ¿qué hacer cuando no hay agua corriente?", se pregunta.

El problema de Mary no tiene nada de excepcional. En numerosos hospitales y establecimientos de salud de muchos países de ingresos bajos no hay agua, inodoros ni jabón. Sin servicios básicos de abastecimiento de agua, saneamiento e higiene es difícil que los profesionales sanitarios puedan prevenir y controlar las enfermedades infecciosas.

"Si para lavar a un recién nacido, con el cordón umbilical acabado de cortar, utilizamos agua de pozos abiertos y poco profundos o agua insalubre, es probable que el niño contraiga enfermedades como el tétanos neonatal o la septicemia neonatal, que pueden provocarle la muerte", explica Mary.

"Una sala de partos sin agua es un peligro para la vida del recién nacido", añade.

Mejora en los servicios de abastecimiento de agua, saneamiento e higiene

Zambia se ha esforzado por mejorar los servicios de abastecimiento de agua, saneamiento e higiene en los establecimientos de salud.

En 2010, el Ministerio de Salud, con el respaldo del Centro de Investigaciones sobre Enfermedades Tropicales y de otras organizaciones, instaló pequeñas estaciones de distribución de agua para beber y lavarse las manos en condiciones de seguridad en 150 establecimientos de salud, la mayoría en comunidades rurales. Los establecimientos se eligieron por el elevado número de casos de diarrea y su limitado acceso a agua limpia.

"Más de un tercio de los establecimientos de salud en entornos de bajos recursos no tienen acceso a agua en absoluto".

Informe de la OMS y UNICEF

El proyecto ha consistido en situar dos estaciones de distribución de agua de producción local en puntos estratégicos de cada establecimiento de salud. Una de las estaciones, de 60 litros de capacidad, distribuye agua clorada potable. La segunda estación, de 70 litros, se utiliza para lavarse las manos con jabón.

Aunque el abastecimiento de agua es un problema en todo el país, en el proyecto se exige que en todos los establecimientos de salud, o en sus inmediaciones, haya suministro de agua para mantener los depósitos llenos.

En función del tipo de suministro del establecimiento de salud, el agua de las estaciones se saca de pozos, se trae por medio de tuberías o se hace llegar de algún otro modo. Hay personal dedicado a gestionar las estaciones para velar por el funcionamiento correcto del suministro y la desinfección del agua.

"Gracias a las estaciones de distribución de agua los pacientes pueden tomar su medicación con agua potable y los profesionales sanitarios pueden lavarse las manos entre un paciente y otro", explica Mathias Tembo, médico investigador superior del Centro de Investigaciones sobre Enfermedades Tropicales. "Si no ofrecemos agua tratada, en los establecimientos de salud continuarán transmitiéndose todo tipo de enfermedades".

Además de hacer posible que los profesionales sanitarios se laven las manos, las estaciones de distribución de agua aumentan la satisfacción de los pacientes y fomentan prácticas higiénicas. Los profesionales sanitarios aprovechan todos los "momentos didácticos" para alentar a los pacientes a lavarse las manos y tratar en sus hogares el agua que vayan a beber.

Es más, en unas visitas domiciliarias recientes se ha constatado que el programa funciona. Los pacientes ahora se lavan las manos periódicamente con jabón y almacenan y tratan el agua para que esta mantenga su inocuidad.

"Deben continuar los esfuerzos por mejorar el abastecimiento de agua, pero también por tener un suministro seguro y fiable de agua potable en todos los establecimientos de salud de Zambia", señala el Sr. Tembo. "Aunque en el pasado no hemos dado prioridad a este aspecto, es importante empezar a hacerlo".

Aunque no en todas partes se dispone de preparaciones para la fricción de manos, utilizarlas es una medida complementaria importante que permite además prevenir las infecciones.

Un gran problema en entornos de recursos bajos

Según el informe de la OMS y UNICEF (Water, sanitation and hygiene in health care facilities: status in low- and middle- income countries and way forward) más de un tercio de los establecimientos de salud en entornos de bajos recursos no tiene acceso a agua en absoluto. Cuando se tienen en cuenta factores como la fiabilidad, seguridad y distancia del suministro de agua, la proporción aumenta a la mitad.

Ahora bien, la falta de agua no es el único problema. Casi una quinta parte de esos establecimientos tampoco cuenta con inodoros y más de un tercio no tiene jabón para el lavado de manos.

Sin agua salubre, inodoros y jabón, los profesionales sanitarios como Mary no pueden aplicar medidas adecuadas de prevención y control de las infecciones ni enseñar prácticas seguras a los pacientes. Además, ponen a los recién nacidos en peligro de contraer enfermedades mortales.

Medidas sencillas, como las estaciones de distribución de agua de Zambia, pueden introducir cambios reales inmediatos. La OMS, el UNICEF y sus asociados, como WaterAid, trabajan para aumentar los servicios de abastecimiento de agua, saneamiento e higiene en los establecimientos de salud de países con ingresos bajos y medianos, a fin de que más pacientes puedan ser atendidos en entornos seguros.

Conseguir mejoras sostenibles a largo plazo exigirá un plan de acción mundial que integre políticas más contundentes, compromisos financieros más generosos y recursos humanos adecuados. La OMS y UNICEF trabajan para establecer y poner en marcha el primer plan.