Semana Mundial de la Inmunización en Nepal: un aniversario de conmemoración

Abril de 2016

En abril de 2015, Nepal se vio sacudido por un gran terremoto. Un año más tarde, las personas de una aldea recuerdan sus esfuerzos, en el periodo inmediatamente posterior, para mantener a salvo a sus hijos mediante la inmunización.

En Nepal, una madre lleva a su hijo en brazos
Tras el seísmo que sacudió Nepal, las autoridades sanitarias locales iniciaron campañas de vacunación contra el sarampión en comunidades que seguían siendo accesibles y donde las vacunas podían mantenerse a una temperatura estable durante el transporte.
OMS Nepal/ K. Bhattari

El 25 de abril de 2015, cerca del mediodía, Ratna Kumari Biswakarma, que reside en Bigu, en el distrito de Dolakha, estaba ocupada preparando el almuerzo. Sushmita, su hija de nueve meses, dormía en su cuna.

«Repentinamente toda la casa comenzó a temblar y hubo un fuerte ruido aterrador», recuerda. «Agarré a mi hija y salí corriendo de la casa sin pensarlo dos veces. Una vez afuera, vi que la casa había literalmente desaparecido».

La Sra. Kumari tuvo suerte: toda su familia sobrevivió a un terremoto que provocó la muerte de más de 9000 personas y dejó casi el triple necesitadas de atención médica. Dolakha, que se encuentra a unos 130 km al noreste de Kathmandu, tiene un destacado historial en el ámbito de la prestación de servicios de salud integrales. Sin embargo, el terremoto destruyó 52 de los 58 centros de salud del distrito.

En los días previos al terremoto, los miembros del personal sanitario del distrito de Dolakha habían estado centrados en la concienciación acerca de las vacunas y la inmunización de los niños en el contexto de la Semana Mundial de la Inmunización, que se celebra cada año en la última semana de abril. Ahora tenían que conceder la mayor parte de su atención a heridas y fracturas óseas.

Medidas para prevenir un brote de sarampión

Pese a la urgente necesidad de atender a los heridos, las autoridades sanitarias locales y los expertos provenientes de los organismos de ayuda sabían que era esencial continuar con la vacunación debido al riesgo de brotes de enfermedades, sobre todo el sarampión.

El sarampión es una enfermedad sumamente contagiosa causada por un virus. En 1980, antes de la vacunación generalizada, el sarampión se cobraba la vida de aproximadamente 2,6 millones de personas cada año. Aunque se dispone de una vacuna segura y costoeficaz, el sarampión sigue siendo una de las principales causas de muerte en niños pequeños de numerosos países.

Para garantizar la inmunidad total se administran dos dosis de vacuna contra el sarampión. La segunda dosis es necesaria porque un pequeño porcentaje de niños no se beneficia de la protección completa contra la enfermedad con una sola dosis.

La OMS ha determinado que los brotes de sarampión constituyen una grave amenaza después de los terremotos, otros desastres naturales y cualquier situación de emergencia que ocasione desplazamientos de personas. La Organización recomienda la vacunación inmediata de todos los niños afectados por emergencias humanitarias.

Las autoridades sanitarias locales iniciaron campañas de vacunación contra el sarampión en comunidades que seguían siendo accesibles y donde las vacunas podían mantenerse a una temperatura estable durante el transporte.

No obstante, en aldeas como Bigu, parecía que las campañas de vacunación tendrían que aplazarse.

La escasez de personal sanitario disponible no fue el único problema para vacunar a los niños de la zona. Los deslizamientos de tierra y los amontonamientos de piedras en las carreteras hicieron que el transporte de las vacunas fuera casi imposible. Bigu y muchas otras aldeas situadas en las colinas perdieron todo contacto, excepto a pie.

Y el personal sanitario de las comunidades, en efecto, caminó hasta allí, haciendo el viaje de 3 a 4 horas para llegar a la aldea y yendo de puerta en puerta para facilitar información sobre higiene y vacunación.

Un segundo terremoto frustra los planes

El 12 de mayo, otra sacudida afectó a la región, y el personal sanitario tuvo una vez más que desviar sus esfuerzos hacia el tratamiento de las lesiones agudas. La campaña de inmunización contra el sarampión se retrasó una vez más. En julio, por fin pudo llevarse a cabo una campaña eficaz contra el sarampión, pero en circunstancias extraordinarias.

«Nunca es fácil organizar una campaña de vacunación en Bigu», señala Leela Bahadur Thami, que administra el puesto de salud de Bigu. La aldea no tiene electricidad ni cuenta con instalaciones de refrigeración. Hay que llevar las vacunas en neveras portátiles desde Singati, que sí tiene frigoríficos, hasta Khopachaku, un viaje de medio día. Posteriormente, se deben transportar a Bigu, y esta vez a pie.

Toda la comunidad alrededor de Bigu se unió para que la campaña fuera un éxito. Los alumnos de la escuela secundaria de Gauri Shankar crearon un comité para realizar actividades de concienciación sobre la inmunización. Los dirigentes políticos locales hicieron que la inmunización formara parte de sus mensajes habituales.

«El apoyo técnico de la OMS y la asistencia al transporte de las vacunas hicieron que nuestra labor fuera mucho más sencilla», indica Rajaram Karki, Supervisor de Inmunización del Ministerio de Salud en el distrito de Dolakha. Gracias a la colaboración entre dicho Ministerio, la OMS y el UNICEF, así como la financiación a través de la Iniciativa Sarampión y Rubéola, toda la aldea fue inmunizada. Ni un solo niño de Bigu enfermó de sarampión.

Alcanzar las metas mundiales

Solo cuesta US$ 1,00 inmunizar a un niño contra el sarampión. Aunque se están vacunando 9 de cada 10 niños en Nepal, el país sigue tropezando con obstáculos para lograr la eliminación del sarampión, es decir, la ausencia de propagación activa de la enfermedad durante 12 meses o más.

Los principales desafíos consisten en asegurar que todos los niños estén totalmente inmunizados y notificar cualquier caso de sarampión que surja. El Grupo de Expertos de la OMS de Asesoramiento Estratégico en materia de inmunización ha establecido la meta de erradicar el sarampión en la Región de Asia Sudoriental de la OMS, donde se encuentra Nepal, a más tardar en 2020.