Zambia mejora el seguimiento de las existencias de vacunas en tiempo real y reduce así el riesgo de desabastecimiento

Abril de 2017

Hasta hace poco, en Zambia los registros en papel y las llamadas telefónicas eran el único medio de que disponían los funcionarios del Ministerio de Salud, con sede en la capital Lusaka, para saber si los establecimientos sanitarios y los depósitos de los distritos y provincias disponían de suficientes vacunas. Pero ninguno de los registros de suministro estaba conectado con el depósito nacional de vacunas, de modo que los informes nunca llegaban a tiempo.

Un profesional de la salud abre una nevera con vacunas contra la fiebre amarilla, Togo.
Conservación de las vacunas contra la fiebre amarilla en Togo
OMS/O. Asselin

«A veces tardábamos días en localizar a los responsables por teléfono y obtener la información necesaria», recuerda Guissimon Phiri, Jefe Logístico del Programa Ampliado de Inmunización en el Ministerio de Salud de Zambia. «Para cuando recibíamos los registros, ya resultaban desfasados e inexactos».

Una solución en tiempo real que permite ahorrar costos

Dentro de sus esfuerzos por encontrar una solución para asegurar el seguimiento de las vacunas en tiempo real, el Ministerio de Salud de Zambia, conjuntamente con la Organización Mundial de la Salud, decidió poner en práctica, a comienzos de 2016, de forma experimental un sistema en línea de gestión de información logística en 34 establecimientos sanitarios.

El sistema, basado en el uso de internet y la telefonía móvil, permite a los responsables de la gestión de las cadenas de suministro en los almacenes y depósitos nacionales, distritales y provinciales controlar minuto a minuto las existencias de vacunas, así como su utilización y las fechas de caducidad. Otra de las funciones del sistema es el monitoreo de la cadena de frío, que garantiza que se mantenga en todo momento una temperatura idónea.

«Todo el sistema está sometido ahora a un mayor control », observa Phiri. «Cada vez que se utiliza una vacuna, el sistema se actualiza automáticamente. Podemos seguir de cerca los niveles de existencias en todos los establecimientos, adoptar rápidamente decisiones sobre la cantidad de vacunas que hay que adquirir y realizar pedidos con un solo clic».

En la capital, los funcionarios del Ministerio de Salud también pueden conectarse al sistema y supervisar la correcta actualización de los registros de suministro. Si observan que ha transcurrido mucho tiempo desde la última puesta al día del registro de un establecimiento sanitario, pueden llamar al responsable de la gestión de la cadena de suministro y pedirle que mejore la transmisión de la información pertinente. Gracias al nuevo sistema, el Ministerio de Salud puede controlar quién hace los pedidos y qué productos y cantidades se encargan, lo que conlleva una mayor rendición de cuentas por parte de los trabajadores sanitarios en caso de exceso o insuficiencia de existencias.

«Las vacunas son cada vez más caras», señala Abrahams Mwanamwenge, especialista en logística del Programa Ampliado de Inmunización de la OMS en Zambia, que ha participado en la implantación del sistema. «El sistema ayuda a los establecimientos sanitarios a asegurar que las vacunas no se queden sin utilizar».

Una de las ventajas del sistema: la rápida adaptación a las nuevas necesidades de suministro

El sistema ya ha demostrado ser de gran utilidad para la introducción de vacunas nuevas y la organización de campañas de inmunización a nivel nacional. Cuando, en abril de 2016, el país pasó de la vacuna antipoliomielítica oral trivalente (tOPV) a la bivalente (bOPV), la transición se hizo sin problemas. Los responsables de gestionar las cadenas de suministro pudieron comprobar el nivel de existencias de tOPV que había en cada establecimiento sanitario y reemplazar estas fácilmente por bOPV.

De manera análoga, cuando, en septiembre de 2016, se llevó a cabo una campaña nacional de vacunación contra el sarampión y la rubéola con una cobertura de 6 millones de niños de entre 9 meses y 15 años de edad, los funcionarios responsables pudieron determinar fácilmente en qué establecimientos sanitarios había escasez de vacunas y reabastecerlos de forma directa.

«Antes de introducirse este sistema, los establecimientos sanitarios no podían prever la demanda de vacunas, lo que a veces provocaba situaciones de desabastecimiento», apunta Mwanamwenge. «Ahora se conocen en todo momento los niveles de existencias y se pueden lanzar preavisos para evitar posibles rupturas de stock».

Con la financiación adicional aportada por el UNICEF, el sistema acaba de ampliarse para abarcar un total de 115 establecimientos sanitarios distribuidos por todos los distritos del país; cada uno de ellos cuenta con al menos un funcionario dotado de la capacitación necesaria para su gestión. Como consecuencia de todo ello, casi todos los establecimientos sanitarios están presentando puntualmente cada mes información actualizada al Ministerio de Salud; prácticamente todos ellos están correctamente abastecidos, lo que evita que haya vacunas que queden sin utilizar.

El Ministerio de Salud tiene prevista una nueva ampliación de este sistema para aplicarlo también, una vez hechas las comprobaciones necesarias, en relación con otros medicamentos esenciales y la vigilancia de brotes epidémicos.