Cambio climático y salud humana

Información y recomendaciones de salud pública: el calor y la salud

Proteger la salud del aumento de las temperaturas y el calor extremo

Datos y cifras

  • La exposición de la población al calor es cada vez mayor debido al cambio climático, y esta tendencia va a mantenerse. A escala mundial, se observa que los fenómenos de temperaturas extremas están aumentando en cuanto a su frecuencia, duración y magnitud. Entre 2000 y 2016, el número de personas expuestas a olas de calor aumentó en aproximadamente 125 millones. Solo en 2015, 175 millones de personas más estuvieron expuestas a olas de calor en comparación con otros años promedio.
  • Algunos fenómenos aislados pueden durar semanas, acaecer de forma consecutiva y dar lugar a excesos de mortalidad considerables. En 2003 fallecieron en Europa 70.000 personas como consecuencia del fenómeno que se produjo entre junio y agosto; en 2010, otras 56 000 personas fallecieron en la Federación de Rusia durante una ola de calor que duró 44 días.
  • La exposición a un calor excesivo tiene impactos fisiológicos de gran alcance en todos los seres humanos, y a menudo amplifica las afecciones existentes y se traduce en muerte prematura y discapacidad.
  • Los impactos negativos del calor en la salud son predecibles y en gran medida prevenibles con medidas específicas de salud pública. La OMS ha publicado orientaciones de salud pública para la población en general y los profesionales de la medicina sobre la manera de hacer frente al calor extremo.

Panorama general

Las temperaturas mundiales y la frecuencia e intensidad de las olas de calor aumentarán en el siglo XXI como consecuencia del cambio climático. Los períodos prolongados de altas temperaturas diurnas y nocturnas generan un estrés fisiológico acumulativo en el cuerpo humano que exacerba las principales causas de muerte a escala mundial, entre las que cabe mencionar las enfermedades respiratorias y cardiovasculares, la diabetes mellitus y las nefropatías. Las olas de calor pueden tener un impacto intenso en grandes poblaciones durante breves períodos de tiempo, desencadenar frecuentemente emergencias de salud pública y dar lugar a un exceso de mortalidad, así como a múltiples impactos socioeconómicos (por ejemplo, la pérdida de capacidad de trabajo y de productividad laboral). También pueden causar una pérdida de la capacidad de prestación de servicios de salud en aquellos lugares donde la escasez de energía eléctrica que a menudo llevan consigo las olas de calor altera el funcionamiento de los establecimientos de salud, el transporte y la infraestructura de abastecimiento de agua.

La sensibilización acerca de los riesgos para la salud que representan las olas de calor y la exposición prolongada a temperaturas elevadas sigue siendo insuficiente. Los profesionales de la salud deben ajustar su planificación y sus intervenciones teniendo en cuenta el aumento de las temperaturas y las olas de calor. Las intervenciones prácticas, viables y a menudo de bajo costo en los planos individual, comunitario, institucional, gubernamental y social pueden salvar vidas.

¿A quiénes afecta?

El aumento de las temperaturas ambientales en todo el mundo afecta a todas las poblaciones. Sin embargo, algunos grupos de población están más expuestos o son más vulnerables fisiológica o socioeconómicamente al estrés fisiológico, a enfermedades graves y a un mayor riesgo de muerte por exposición al calor excesivo. Entre ellos cabe mencionar las personas de edad, los lactantes y los niños, las mujeres embarazadas, los trabajadores que desarrollan su actividad en el exterior y los obreros, los atletas y los pobres. El género puede tener una función importante al determinar la exposición al calor.

¿Cómo afecta el calor a la salud?

El aumento de la temperatura en el cuerpo humano puede tener su origen en una combinación de calor externo del medio ambiente y calor interno del cuerpo generado por procesos metabólicos. Los aumentos rápidos de la temperatura debidos a la exposición a condiciones más calurosas que el promedio comprometen la capacidad del cuerpo humano de regular su temperatura y pueden dar lugar a múltiples enfermedades, entre las que cabe mencionar los calambres por calor, el agotamiento por calor, los golpes de calor y la hipertermia. Las defunciones y hospitalizaciones por causa del calor pueden producirse extremadamente rápido (el mismo día), o tener un efecto retardado (varios días después) y traducirse en defunciones o enfermedades prematuras en personas ya débiles, como se ha observado especialmente en los primeros días de las olas de calor. Incluso las variaciones leves de las temperaturas medias estacionales guardan relación con un aumento de las enfermedades y la mortalidad. Las temperaturas extremas también pueden agravar las afecciones crónicas, en particular las enfermedades cardiovasculares, respiratorias y cerebrovasculares, y las afecciones relacionadas con la diabetes.

El calor también produce importantes efectos indirectos en la salud. El calor puede modificar el comportamiento humano, la transmisión de enfermedades, la prestación de servicios de salud, la calidad del aire e infraestructuras sociales esenciales como la energía, el transporte y el agua. La magnitud y la naturaleza de los efectos del calor en la salud dependen de la oportunidad, la intensidad y la duración del fenómeno térmico, el nivel de aclimatación y la adaptabilidad de la población, la infraestructura y las instituciones locales al clima predominante. El umbral exacto en el que la temperatura representa una situación de peligro varía según la región, otros factores como la humedad y el viento, los niveles de aclimatación de la población local y la preparación para el calor ambiental.

¿Qué medidas debe tomar la población?

Mantenga su hogar fresco
  • Procure mantener fresco su espacio vital. Compruebe la temperatura de interiores entre las 08.00 y las 10.00 horas, a las 13.00 horas y por la noche después de las 22.00 horas. Lo ideal es mantener la temperatura de interiores por debajo de 32°C durante el día y de 24°C por la noche. Esto es especialmente importante en relación con los lactantes, las personas mayores de 60 años y las personas con enfermedades crónicas.
  • Utilice el aire de la noche para refrescar su hogar. Abra todas las ventanas y persianas durante la noche y la madrugada, cuando la temperatura exterior sea más baja (si fuere seguro hacerlo).
  • Reduzca la carga de calor en el interior del apartamento o la casa. Cierre las ventanas y persianas (si las hubiere), especialmente las que están orientadas al sol durante el día. Apague la luz artificial y el mayor número posible de dispositivos eléctricos.
  • Cuelgue pantallas, cortinas, toldos o celosías en las ventanas en las que da el sol matutino o vespertino.
  • Cuelgue toallas húmedas para refrescar el aire de interiores. Tenga en cuenta que la humedad del aire aumentará al mismo tiempo.
  • Si su residencia dispone de aire acondicionado, cierre las puertas y ventanas y ahorre la electricidad que no necesita para mantenerse fresco, a fin de asegurar el mantenimiento del suministro eléctrico y reducir la posibilidad de que se produzca un corte del suministro en toda la comunidad.
  • Los ventiladores eléctricos pueden proporcionar alivio, pero cuando la temperatura es superior a 35°C, tal vez no eviten las enfermedades relacionadas con el calor. Es importante beber líquidos.
Manténgase alejado del calor
  • Desplácese a la estancia más fresca del hogar, especialmente por la noche.
  • Si no es posible mantener su casa fresca, permanezca de 2 a 3 horas al día en un lugar fresco (como, por ejemplo, un edificio público con aire acondicionado).
  • Evite salir al exterior durante las horas más calurosas del día.
  • Si puede, evite la actividad física intensa. En el supuesto de que tenga la obligación de realizar una actividad intensa, hágalo durante las horas más frescas del día, que generalmente será por la mañana entre las 4.00 y las 7.00 horas.
  • Permanezca en la sombra.
  • No deje a niños ni animales en vehículos estacionados.

Mantenga el cuerpo fresco e hidratado

  • Dese duchas o baños de agua fría. Otras alternativas incluyen las compresas y envolturas frías, las toallas, los baños con esponja, los baños de pies, etc.
  • Lleve ropa ligera y holgada confeccionada con materiales naturales. Si sale al exterior, póngase un sombrero o gorra de ala ancha y gafas de sol.
  • Utilice ropa de cama y sábanas ligeras, y no utilice cojines para evitar la acumulación de calor.
  • Beba regularmente, pero evite el alcohol y el exceso de cafeína y azúcar.
  • Tome comidas ligeras y aliméntese con mayor frecuencia. Evite los alimentos ricos en proteínas.
Ayude a otras personas
  • Piense en comprobar que los familiares, amigos y vecinos que pasan gran parte del tiempo solos se encuentran bien. Las personas vulnerables podrían necesitar ayuda en los días calurosos.
  • Hable con su familia sobre las olas de calor extremo. Todos deberían saber cómo actuar en los lugares donde pasan tiempo.
  • Si alguien que usted conoce está en peligro, ayúdele a obtener consejo y apoyo. Las personas de edad o enfermas que viven solas deberían recibir al menos una visita al día.
  • Si una persona está tomando medicamentos, pregúntele al médico tratante cómo puede influir esta circunstancia en la termorregulación y el equilibrio de líquidos.
  • Adquiera capacitación. Siga un curso de primeros auxilios para aprender a tratar, entre otras emergencias, las provocadas por el calor. Todos deberían saber cómo reaccionar ante ellas.
Si tiene un problema de salud
  • Mantenga los medicamentos a menos de 25°C o en la nevera (lea las instrucciones de conservación en los envases).
  • Busque atención médica si sufre una afección médica crónica o si está tomando varios medicamentos.
Si usted u otras personas se sienten mal
  • Trate de obtener ayuda si se siente mareado, débil, ansioso o tiene sed y dolor de cabeza intensos; desplácese a un lugar fresco tan pronto como sea posible y mida su temperatura corporal.
  • Beba un poco de agua o zumo de frutas para rehidratarse.
  • Descanse inmediatamente en un lugar fresco si tuviere espasmos musculares dolorosos (particularmente en las piernas, los brazos o el abdomen, en muchos casos después de un ejercicio prolongado cuando hace mucho calor) y beba soluciones de rehidratación por vía oral que contengan electrolitos. Se requerirá atención médica si los calambres por calor persisten durante más de una hora.
  • Consulte a su médico si presenta síntomas inusuales o si los síntomas que presenta fueran persistentes.

Si uno de los miembros de su familia o una de las personas a las que usted presta ayuda presentasen piel seca y caliente, y delirio, convulsiones y/o inconsciencia, llame inmediatamente a un médico o a una ambulancia. Mientras espera ayuda, desplace a la persona a un lugar fresco, colóquela en posición horizontal y eleve las piernas y las caderas, retire la ropa e inicie el enfriamiento externo, por ejemplo, colocando compresas frías en el cuello, las axilas y la ingle, abanicando continuamente y rociando la piel con agua a una temperatura entre 25 °C y 30 °C. Mida la temperatura corporal. No le dé ácido acetilsalicílico ni paracetamol. Coloque a las personas inconscientes de costado.

Las orientaciones de salud pública arriba mencionadas provienen de un amplio conjunto de orientaciones para diversos destinatarios publicadas por la Oficina Regional de la OMS para Europa.