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Bacterias multirresistentes: por qué es necesaria una acción inmediata

Dra. Monique Eloit, Directora General de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE),
José Graziano da Silva, Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), y
Dra. Margaret Chan, Directora General de la Organización Mundial de la Salud (OMS)

Comentario
21 de septiembre de 2016

Dra. Monique Eloit, Directora General de la Organización Mundial de Sanidad Animal
Dra. Monique Eloit, Directora General de la Organización Mundial de Sanidad Animal

Muchas crisis sanitarias mundiales son alarmantes, como las del SRAS, el ebola o el zika. Las enfermedades nuevas que aparecen o las enfermedades olvidadas que reaparecen desafían primeramente nuestra comprensión, ocasionan enfermedades graves, sufrimiento y muerte, se extienden rápidamente por todo el mundo, crean miedo y ansiedad, y dañan las economías.

El mundo se encuentra en medio de una clase diferente de emergencia de salud pública que es igual de alarmante pero no tan visible. A excepción del término «superbacterias» que logra acaparar titulares, la resistencia a los antimicrobianos no genera mucha alarma pública.

No obstante, esta resistencia podría ser incluso más letal que el cáncer, matar hasta 10 millones de personas al año y, según el último análisis efectuado por el Reino Unido, costarle a la economía mundial hasta US$ 100 billones anuales. Si no se hace frente a la resistencia a los antimicrobianos, la quimioterapia y los procedimientos dentales y quirúrgicos habituales serán cada vez más peligrosos, dado que será difícil o imposible tratar las complicaciones infecciosas. Los avances del siglo XX en materia de salud y de aumento de la esperanza de vida están en juego.

La resistencia a los antimicrobianos también amenaza la sostenibilidad de la producción de alimentos. Los antimicrobianos son necesarios para controlar las enfermedades de los animales con el fin de producir alimentos de gran calidad para todos. En la actualidad, los antimicrobianos se utilizan en la producción de carne de bovino, productos lácteos, carne de cerdo, carne de aves, pescados cultivados en granjas e incluso frutas y hortalizas. Al mismo tiempo, estos medicamentos también se utilizan como promotores del crecimiento animal, para hacerlos crecer más rápido o para que produzcan más. Se deben reconsiderar y optimizar las prácticas actuales, así como ampliar prácticas tales como la mejora de la higiene y la vacunación cuando sea posible, con el fin de asegurar que existan prácticas sostenibles que no contribuyan innecesariamente a la aparición de resistencia a los antimicrobianos.

José Graziano da Silva, Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura
José Graziano da Silva, Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura

El problema es que los patógenos, ya sean bacterias, parásitos, hongos o virus, pueden presentar con el tiempo resistencia a los fármacos que se utilizan contra ellos. La aparición de la resistencia es un fenómeno natural que sucede principalmente mediante cambios genéticos; sin embargo, el uso indebido de medicamentos como los antibióticos ha acelerado de forma considerable este proceso. Una de las consecuencias es que, en la actualidad, muchos fármacos usados para tratar enfermedades como el paludismo, la tuberculosis y la gonorrea ya no son eficaces.

En muchos países, los antibióticos se pueden comprar sin receta médica, y se pueden utilizar de forma inadecuada para tratar resfriados o gripes o para tratar a animales de compañía que no tienen infecciones. Al mismo tiempo, una penosa ironía es que muchas otras personas, en especial en el mundo en desarrollo, no pueden acceder a estos medicamentos que salvan vidas cuando los necesitan.

«El mundo se encuentra en medio de una clase diferente de emergencia de salud pública, una que es igual de alarmante, pero no tan visible. A excepción del término «superbacterias» que logra acaparar titulares, la resistencia a los antimicrobianos no genera mucha alarma pública».

Dra. Monique Eloit, Directora General de la OIE,
José Graziano da Silva, Director General de la FAO, y
Dra. Margaret Chan, Directora General de la OMS

Los residuos de estos fármacos, así como los propios organismos resistentes, se encuentran en el agua, el suelo y el aire. La resistencia a los antimicrobianos se puede propagar en todo el mundo en cuestión de horas debido al desplazamiento y comercio globalizados. Esta resistencia no conoce fronteras.

Un problema añadido es que en 30 años no han llegado al mercado nuevas clases de antibióticos y que, en las condiciones actuales, existen pocos incentivos para que la industria farmacéutica los desarrolle. Muchas empresas no consideran que los antibióticos sean lo suficientemente rentables para justificar la inversión.

Debemos invertir estas tendencias. Los Estados Miembros de nuestras organizaciones han aprobado un plan de acción mundial sobre la resistencia a los antimicrobianos, que los países pueden usar para elaborar sus planes de acción nacional específicos. Estamos comprometidos a trabajar juntos para frenar la aparición de resistencia a los antimicrobianos, velar por la conservación de los antibióticos que aún son eficaces y estimular la innovación en la creación de nuevos fármacos, pruebas de diagnóstico rápidas y asequibles, así como vacunas.

Dra. Margaret Chan, Directora General de la Organización Mundial de la Salud
Dra. Margaret Chan, Directora General de la Organización Mundial de la Salud

En septiembre, la Asamblea General de las Naciones Unidas debatirá cuál es la mejor manera de hacer frente a la resistencia a los antimicrobianos; se trata tan solo de la cuarta ocasión en que las Naciones Unidas han abordado una cuestión relacionada con la salud, tras el VIH, las enfermedades no transmisibles y el ebola. Los Jefes de Estado deberán comprometerse seriamente a hacer frente a la resistencia a los antimicrobianos y a autorizar las actividades correspondientes en diversos sectores gubernamentales, incluidos los de salud humana y salud animal, alimentos, agricultura, comercio y relaciones exteriores. Los planificadores de políticas, el personal de salud y los pacientes, los agricultores, los veterinarios y los productores de alimentos deben colaborar estrechamente para usar los antimicrobianos de forma más responsable.

No obstante, el encuentro de septiembre será solo un gesto vacío si no viene acompañado de una medida decisiva. Para lograr un cambio real es necesario que existan políticas públicas, legislación y colaboración multisectorial eficaces, además del desarrollo de nuevos fármacos. La resistencia a los antimicrobianos es una emergencia de salud mundial que debe detenerse de inmediato.