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Nuevos acuerdos sobre demencia, inmunización, salud de los migrantes, medicamentos subestándar y falsificados, y drogas

Comunicado de prensa

La Asamblea Mundial de la Salud ha llegado a nuevos acuerdos sobre la demencia, la inmunización, la salud de los refugiados y migrantes, los productos médicos de calidad subestándar y falsificados y el problema mundial de las drogas.

Demencia

Los delegados han aprobado hoy un plan de acción mundial sobre la respuesta de salud pública a la demencia 2017-2025 y se han comprometido a formular estrategias y planes de aplicación nacionales ambiciosos. El plan mundial tiene por objetivo mejorar la vida de las personas con demencia, sus cuidadores y sus familiares, y reducir el impacto de la demencia sobre ellos y sobre las comunidades y los países. Entre sus esferas de actuación se encuentran la reducción del riesgo de demencia; el diagnóstico, tratamiento y atención de la enfermedad; la investigación y las tecnologías innovadoras, y la creación de entornos propicios para los cuidadores.

Los delegados pidieron a la Secretaría de la OMS que preste apoyo técnico y ofrezca instrumentos y orientaciones a los Estados Miembros en la elaboración de sus planes nacionales y subnacionales, y que establezca una agenda mundial para la investigación sobre la demencia. Los delegados reconocieron la importancia del Observatorio Mundial de la Demencia establecido por la OMS como sistema para seguir los progresos realizados tanto en los países como a nivel mundial.

Asimismo, destacaron la necesidad de integrar la atención sanitaria y social, y de armonizar las acciones destinadas a hacer frente a la demencia con otros aspectos de la salud mental, las enfermedades no transmisibles y el envejecimiento. Otro aspecto destacado fue la importancia de que se garantice el respeto a los derechos humanos de las personas con demencia, a la hora tanto de elaborar los planes como de aplicarlos.

En el mundo hay unos 47 millones de personas con demencia, y cada año se producen cerca de 9,9 millones de nuevos casos. Alrededor del 60% de las personas con demencia viven en países de ingresos bajos y medios.

Inmunización

Los delegados acordaron reforzar la inmunización para alcanzar los objetivos del Plan de acción mundial sobre vacunas (PAMV), que fue aprobado por la Asamblea de la Salud en 2012 y que constituye un compromiso de que para 2020 nadie se quede sin recibir vacunaciones vitales. Sin embargo, los progresos hacia la consecución de las metas establecidas en el plan no son suficientes. A mitad del decenio que abarca el PAMV, todavía son más de 19 millones los niños que no reciben vacunaciones básicas.

Asimismo, alentaron a los Estados Miembros a que, para orientar los debates entre los Estados Miembros y los asociados que intervienen en la formulación del pacto mundial sobre los refugiados y el pacto mundial para una migración segura, regular y ordenada, utilicen el marco de prioridades y principios rectores para promover la salud de los refugiados y los migrantes que ha elaborado la OMS en colaboración con la Organización Internacional para las Migraciones y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

En la resolución de hoy se insta a los Estados Miembros a que fortalezcan la gobernanza y el el liderazgo de los programas nacionales de inmunización y se les pide que, con el fin de optimizar el desempeño y el impacto, mejoren los sistemas de monitoreo y vigilancia para que las decisiones normativas y programáticas se guíen por datos actualizados. Asismimo, se les pide a los países que amplíen los servicios de inmunización más allá de la infancia, movilicen recursos nacionales y refuercen la cooperación internacional para alcanzar los objetivos del PAMV.

A la Secretaría de la OMS se le pide que siga prestando apoyo a los países para que alcancen los objetivos vacunales regionales y mundiales. Se recomienda una expansión de las actividades de promoción para mejorar los conocimientos sobre el valor de las vacunas y la necesidad de que se alcancen los objetivos del PAMV. La Secretaría volverá a informar en 2020 y 2022 sobre los logros alcanzados con respecto a los objetivos y metas fijados para 2020.

Según las estimaciones, la inmunización evita entre 2 y 3 millones de muertes anuales por difteria, tétanos, tos ferina y sarampión. Si se mejorara la cobertura vacunal mundial se podrían evitar otros 1,5 millones de muertes.

Salud de los refugiados y los migrantes

Los delegados pidieron al Director General que asesore a los países sobre cómo fomentar la salud de los refugiados y los migrantes y cómo recopilar datos que contribuyan a la elaboración de un proyecto de plan de acción mundial para que sea examinado en 2019 en la 72.ª Asamblea Mundial de la Salud.

Se calcula que en el mundo hay 1000 millones de migrantes, es decir, uno de cada siete habitantes del planeta. Este rápido aumento de los movimientos de población tiene importantes repercusiones en la salud pública y requiere una respuesta adecuada por parte del sector de la salud. Hay normas y convenciones internacionales de derechos humanos para proteger los derechos de los migrantes y los refugiados, en particular su derecho a la salud, pero muchos refugiados y migrantes no suelen tener acceso a los servicios de salud ni a una protección financiera en materia de salud.

Entre los problemas de salud con que se pueden encontrar los refugiados y migrantes recién llegados se encuentran las lesiones accidentales, la hipotermia, las quemaduras, los problemas cardiovasculares o las complicaciones relacionadas con el embarazo y el parto. Las mujeres y las niñas se enfrentan a menudo a problemas específicos, en particular relacionados con la salud materna, del recién nacido y del niño, con la salud sexual y reproductiva y con la violencia. Los niños son propensos a las infecciones agudas, como las infecciones respiratorias y la diarrea, debido a las precarias condiciones de vida y a las privaciones que sufren durante la migración y los desplazamientos forzados. La higiene deficiente puede producir infecciones cutáneas.

Los refugiados y los migrantes también están en riesgo de padecer trastornos psicosociales y por consumo de drogas, trastornos nutricionales, alcoholismo y violencia. Los que padecen enfermedades no transmisibles pueden ver interrumpida la atención a estas por falta de acceso o aniquilación de los sistemas de salud y del personal sanitario.

Productos médicos de calidad subestándar y falsificados

Los productos médicos "de calidad subestándar" (o "que no cumplen las especificaciones") están autorizados por los organismos nacionales de reglamentación, pero no cumplen las normas de calidad o las especificaciones nacionales o internacionales, y a veces ninguna de las dos. Los productos médicos "falsificados" tergiversan deliberada o fraudulentamente su identidad, composición u origen.

La Asamblea también acordó la definición de "productos médicos no registrados o sin licencia" como aquellos que no se han sometido a la evaluación o aprobación por los organismos de reglamentación nacionales o regionales para el mercado en el que se comercializan/distribuyen o usan.

La nueva terminología, que tiene por objetivo consensuar lo que se entiende por productos médicos de calidad subestándar y falsificados y facilitar comparaciones y análisis más exhaustivos y exactos de los datos, se centra exclusivamente en las implicaciones que tienen estos productos en la salud pública, sin ocuparse de los aspectos relacionados con la protección de los derechos de propiedad intelectual.

Los productos médicos de calidad subestándar y falsificados pueden dañar a los pacientes, además de no curar las enfermedades contra las cuales se administran. Provocan una pérdida de confianza en los medicamentos, los proveedores de atención sanitaria y los sistemas de salud, y afectan a todas las regiones del mundo. Los antipalúdicos y los antibióticos se cuentan entre los productos médicos que más a menudo se denuncian como de calidad subestándar o falsificados, pero el problema afecta a todos los tipos de medicamentos. Se encuentran en mercados callejeros ilegales, a través de sitios web no reglamentados, y en las farmacias, los dispensarios y los hospitales.

Los delegados acordaron adoptar la nueva denominación de "productos médicos de calidad subestándar y falsificados" para los que se venían denominando "productos médicos de calidad subestándar, espurios, de etiquetado engañoso, falsificados o de imitación".

La dimensión de salud pública del problema mundial de las drogas

Los delegados se mostraron de acuerdo en cuanto a la necesidad de intensificar los esfuerzos desplegados para ayudar a los Estados Miembros a combatir el problema mundial de las drogas. Pidieron a la Secretaría de la OMS que refuerce su colaboración con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes en la aplicación de las recomendaciones relativas a la salud que figuran en el documento final del periodo extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidos sobre el problema mundial de las drogas.

La última decisión adoptada por la Asamblea de la Salud sobre este tema data de hace 26 años. Se pide a la Secretaría que informe en 2018, 2020 y 2022 sobre los progresos realizados.

Según las estimaciones más recientes de la OMS, se pueden atribuir al consumo de drogas psicoactivas más de 450 000 muertes al año. La carga de morbilidad atribuible a las drogas corresponde al 1,5% de la carga de morbilidad mundial. Además, se calcula que el consumo de drogas inyectables provoca un 30% de las nuevas infecciones por VIH fuera del África subsahariana y contribuye enormemente a las epidemias de hepatitis B y hepatitis C en todas las regiones.

Para obtener más información, sírvase contactar con:

Fadéla Chaib
Departamento de Comunicación de la OMS
Móvil (celular): +41 79 475 5556
Correo electrónico: chaibf@who.int

Tarik Jašarević
Departamento de Comunicación de la OMS
Móvil (celular): +41 79 367 6214
Correo electrónico: jasarevict@who.int

Christian Lindmeier
WHO Department of Communications
Móvil (celular): +41 79 500 6552
Correo electrónico: lindmeierch@who.int